jueves, 9 de abril de 2015

Polémica por las nominaciones a los Premios Hugo


El Premio Hugo es el reconocimiento más importante en el campo de la ciencia ficción publicada en inglés. Se otorga todos los años desde 1953 en diferentes categorías y las nominaciones son votadas libremente mientras que los premios —o sea, la elección del mejor entre los nominados— los eligen los asistentes a la WorldCon.
            Si bien en las últimas décadas se ha hecho habitual que autores, editoriales o grupos de aficionados apoyen algunas obras en particular, este año sucedió algo nuevo: hubo una convocatoria desde ciertos grupos de ideología conservadora a votar por obras específicas que difundían valores “libertarios”, en desmedro de los que se centraban en cuestiones sociales o políticas más progresistas, cercanas a la izquierda demócrata.

            Los grupos que convocaron a nominar una lista de obras y autores que propusieron se conocen como Sad Puppies (Cachorritos tristes) y el más radical Rabid Puppies (Cachorritos rabiosos). Son  liderados por los novelistas Larry Correia y Brad R. Torgersen, y por Theodore Beale, más conocido en sus actividades como Vox Day, cuyas opiniones y actitudes le han valido la expulsión de la Science Fiction Writers of America. De Beale se conocen posturas abiertamente reprobadas como su opinión sobre retirar el derecho de voto a las mujeres y su consideración de que los negros son “salvajes”. Como es fácil advertir, pretende un profundo retroceso en los logros civiles.
            Ahora bien, el derecho a votar las nominaciones a los premios Hugo se obtiene pagando cuarenta dólares de una preinscripción a la WorldCon. La convocatoria de estos grupos reaccionarios tuvo éxito: hubo record de nominaciones (más de 2200, cuando la cifra más alta alcanzada antes era de alrededor de 1900). La gran mayoría de los nominados fueron los propuestos por ellos. Autores como John C. Wright (que es de los mejorcitos entre los mencionados, aunque son conocidas sus expresiones homofóbicas) obtuvo seis nominaciones, mientras que figuras como Kevin J. Anderson, que, en el mejor de los casos es un correcto redactor de libros por encargo, está nominado en la categoría “novela”. El mismo Vox Day está nominado como director literario en formato corto.
            George R. R. Martin señaló que acababan de destruir al premio Hugo y se levantaron muchísimas voces indignadas por la abierta manipulación del premio. El Hugo tiene características particulares, una de ellas es que en todas las categorías, además de los nominados, en la votación final se puede elegir “No Award”, o sea “desierto”. La extensa votación definitiva para seleccionar los ganadores se realiza durante la WorldCon y sólo pueden participar los asistentes, habitualmente tres o cuatro mil personas. Ahora bien, se extendió la idea de votar desierto o a alguno de los escasos nominados que no fueron propuestos por los grupos radicales conservadores.
            Ahora bien, Vox Day acaba de anunciar en su blog que si esta propuesta, el “No Award”, gana en alguna de las categorías de ficción, se va a ocupar de que nunca más se pueda otorgar el Hugo en esa categoría.
            Todavía esperan varios meses hasta la entrega de los premios, el 23 de agosto, en la Sasquan, en Spokane, Washington, y seguramente tendremos muchas novedades antes de que suceda.

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